lunes, 31 de julio de 2017

Festival Flamenco de la Costa Tropical 2017.

Tras doce años, Motril recupera su festival flamenco. Es digno de mención aplaudir la labor de la peña flamenca Ciudad de Motril, quien, con mucho esfuerzo y ganas, ha logrado que el flamenco de calidad vuelva a la ciudad abriendo la puerta grande. Varios hechos han sido fundamentales para que este festival haya sido posible. En primer lugar, la creación de la peña flamenca, cuya corta pero intensa vida ha propiciado que artistas de la talla de Pedro el Granaino y Tomasa Guerrero La Macanita hayan podido participar en el mismo. Por otro lado, el apoyo institucional ha sido esencial para conseguir los recursos económicos para dar forma a un evento veraniego que esperemos, se consolide en el tiempo y forme parte de los espacios de referencia del flamenco de la provincia de Granada. 

En cuanto al evento en sí, se celebró en el patio del colegio de Los Agustinos, en pleno centro de Motril. Un patio amplio, que recuerda en estética al del colegio donde se celebra cada año el Potaje de Utrera con lleno absoluto para escuchar cante y ver baile de la zona. 
Otro de los grandes aciertos de este festival es el de no haber alargado la velada hasta altas horas de  la madrugada. Atrás quedan aquellos festivales en los que el último cantaor ya se entonaba con los primeros rayos del sol. Con una duración de aprox. tres horas, un público ansioso de flamenco y un aire fresco que amainó el calor del día, comenzó el festival presentado por José María Castaño. Director del programa 'Los caminos del cante' cuya emisión ya se puede disfrutar dos días por semana en la emisora municipal de Motril, hizo los honores de presentar a los diferentes artistas: tres fueron, tres. El baile fue el encargado de principiar la noche en la figura de Conchi Maya. Con su grupo formado por Jony Cortés, Tuto y José de Mode apostó por la soleá que rápido cambió a bulerías siendo su baile enérgico, visceral y potente. Nos quedamos con ganas de verla en otro estilo pero no fue posible, pues el cambio al cante le sucedió tras la soleá. 

El cante aguardentoso y femenino de La Macanita fundió los metales. Sin aditivos. Tras superar algún escollo con el sonido, junto a la guitarra de Manuel Valencia y las palmas de Chicharito y El Macano, su repertorio de tientos-tangos, soleá, seguiríyas, bulerías y un bis por fandangos, subió la temperatura jonda del patio del colegio. 
Cabe reseñar que, además, el festival no se olvidó del 25 aniversario del fallecimiento de Camarón de La Isla, y como merecido homenaje, Pedro el Granaino junto al piano de Juan Carlos Garvayo entonaron La nana del caballo grande. 

Pedro, profeta en su tierra, con la guitarra de Patrocinio hijo, escogió acertadamente su repertorio, muy  acorde con el público presente. Tientos (guiños a Gaspar de Utrera y Camarón de la Isla). seguiriyas, tangos de corte canastero y morentianos, bulerías y fandangos 'chocolateros'. Su eco, personal, cercano al del genio de la Isla, entusiasmó a un público que mostraba vehemente su gusto por el cantaor de San Fernando. 
Desde esta tribuna, vaya un sonoro aplauso al presidente de la peña Miguel Ángel Montes, a su directiva y todos aquellos que de una forma u otra, han conseguido rescatar este festival y hacer de la costa granadina un lugar donde escuchar y disfrutar de flamenco del bueno. 


Agradecimiento a ©Paulino Martínez Moré por la cesión de las fotografías. 

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